
Si le cuenta lo sucedido, Usted sería sincero, pero estaría, además, siendo cruel.
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El objetivo de este blog es ayudar a las personas a vivir mejor difundiendo la poderosa capacidad del psicoanálisis como vehículo de transformación personal.




Aquellas personas que son incapaces de emprender las modificaciones necesarias en su realidad para poder realizar sus propios deseos, o aquellas otras, que presentan considerables limitaciones en su capacidad de comprensión de sus propios fenómenos psíquicos o de los fenómenos que las rodean, habitualmente, se sirven de los síntomas que generan y de su adhesión a los mismos, como un intento de eludir la responsabilidad de asumir sus propias vidas.




Es cierto que un psicoanalista bien ubicado en su posición de psicoanalista debe estar muy preparado para poder soportar.
La supervisión clínica forma parte de la formación del psicoanalista.
Si usted supone que en su vida todo es posible, que sus relaciones personales no tienen fisuras, que todos sus problemas tendrán solución, que hay un cliché paraabriendolatas
No es lo mismo el deseo de ganar que la exigencia de tener que ganar.
No es lo mismo un deportista que entrena y aspira a la victoria con deseo y vitalidad, a aquel otro, que tiene la exigencia de ganar. En el primer caso, el deportista está más cerca de la vida. Es más vital. En cambio, en el segundo caso, el deportista se verá obligado a cumplir una exigencia que le resulta mortificante: tiene que ganar.
Este imperativo resulta mortífero y aleja al deportista, llamativamente,
de la alegría de entrenar. El deportista no puede hacer otra cosa que cumplir.
Tiene que cumplir con ese imperativo. Tanta exigencia, vulnera al deportista, que aún con sus talentos y destrezas, y siendo uno de los mejores en la cancha, se lesionará, como un modo simplificador e ineficaz, de burlar a la exigencia.
La lesión, lo apartará de la cancha un tiempo, pero no lo apartará de la crueldad de su exigencia. La ferocidad de este mecanismo psíquico, mortificará aún más al competente deportista y lo frustrará. "Curada" la lesión, retomará su actividad física, volverá a competir, pero se verá sorprendido una y otra vez, cometiendo errores u omisiones que lo inhibirán gradualmente y lo dejarán, otra vez, fuera de la cancha. De este modo, comienza un alarmante circuito, que dejará al deportista en una encerrona personal.
La demanda mortificante de pretender ser el número 1 y la necesidad de eludir todas las dificultades que interrumpan esa meta, tarde o temprano, terminarán enfermando al deportista, psíquica y físicamente, y lo alejarán de la cancha.
La intensa exigencia condicionará su juego. Lo empobrecerá. No lo mejorará. Cuanto más severas sean las exigencias, mayores serán los castigos que el deportista se auto infligirá. Mostrará su sintomatología en público.
Pasará del aplauso al abucheo.
Depositará su frustración en la cancha. No podrá contenerse ni transformar.
No podrá soportar tanto peso. Ni el físico ni la cabeza, le responderán.
Sólo si el deportista entiende que gana intentando jugar "lo mejor posible",
tendrá la posibilidad de disfrutar su juego y de ganar con menos tropiezos;
más consolidado y posicionado como sujeto. Por eso, es importante destacar,
que el entrenador físico, para un deportista, es fundamental.
La contribución de un psicoanalista, también.

ABRIENDOLATAS
IMPORTANCIA PSICOLÓGICA DE SU INTERVENCIÓN
1) Qué función tiene que cumplir un entrenador para que el equipo funcione?
2) Cómo deben ser sus intervenciones?
3) Qué deberá pensar y hacer para llevar a su equipo a la victoria?
Un entrenador deportivo debe poder cumplir las funciones de un buen padre.
Un buen entrenador deberá poder intervenir de tal modo de poder generar la expansión y el despliegue de las habilidades de los jugadores de su equipo, cuidando y respetando la cohesión grupal. Deberá poder garantizar un lugar a cada jugador y servir de sostén de cada uno de ellos.
Deberá ser muy cuidadoso de las reglas.
Deberá tener muy presente qué es aquello que se puede y aquello que no se puede hacer dentro de la cancha. Deberá poder estimular el juego limpio, los valiosos esfuerzos y limitar las transgresiones.
Un buen entrenador deportivo deberá evitar expresarse a través de conductas insolentes, incontrolables e irreflexivas, ya que este comportamiento, pateará en su contra y en contra de su equipo.
En el caso de que el entrenador sea un entrenador de un seleccionado que representa a su propio país, estos posibles comportamientos no lo convertirán en un buen representante de su país y contribuirá, con este tipo de conductas, a degradar el espíritu de la Nación a la cual representa.
Un buen entrenador deportivo deberá tener tolerancia, aguante y sostener lo que parece insostenible. Deberá poder y saber esperar, poder y saber entender.
No deberá ignorar las historias personales de los jugadores.
Qué pasó antes, -en la historia de cada uno de los jugadores-, para poder entender qué es lo que está pasando hoy y prever qué podrá pasar después.
Para eso, se requiere un entrenador lúcido y coherente, que pueda anticipar y anticiparse a todas estas cuestiones, con el propósito de moverse con solidez, agilidad y eficacia, cuando las situaciones grupales así lo requieran.
Un buen entrenador deportivo no deberá competir con jugadores más jóvenes y más ágiles que él. Al contrario, deberá admirarlos y alentarlos.
Deberá conocer las características de mayor fortaleza de los deportistas y trabajar con ellas, sin desconocer las debilidades. Un entrenador que trabaje de un modo permanente en el cuidado de todos estos aspectos, llevará a su equipo a la victoria y el país al que representa se sentirá orgulloso de él.
En cambio, un entrenador narcisista, ególatra y envidioso, frustrante y sádico, sediento de miradas y de reconocimiento, –más hijo que padre-, será un agente patógeno para el equipo. Tanta acumulación de carencias, no propiciará, ni la expansión, ni la victoria de su equipo. Las dificultades psíquicas del entrenador deportivo no darán lugar al otro. Sólo pensará en él y será incapaz de tolerar la incertidumbre y la frustración. De este modo, en lugar de revisar sus problemas y buscar la ayuda de un profesional, el entrenador sancionará a los jugadores, los frenará en el juego y los inhibirá. No los alentará. Los jugadores, en consecuencia, jugarán mal, cada vez peor. No se conquistarán los resultados deseados.
La intervención de un psicólogo permite resolver estas dificultades. Permite, además, conquistar los objetivos y llegar a la victoria anhelada.
Si su psicoanalista es inexperto, hermético y oscuro, búsquese otro, con el cual usted se sienta cómodo y a gusto. Usted debe saber que existe una gran diferencia entre los efectos, saludables o nocivos, que generarán en su persona, un estilo de analista u otro.

La familia no es sagrada.




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LA FORMACION PROFESIONAL DEL PSICOANALISTA LLEVA TIEMPO, ESFUERZO Y DINERO.
SI USTED HA DECIDIDO INICIAR UN TRATAMIENTO PSICOANALITICO DEBERA CONSIDERAR QUE LE LLEVARA TIEMPO, ESFUERZO Y DINERO.