
marzo 29, 2010
marzo 28, 2010
marzo 26, 2010
marzo 25, 2010
Palabras
marzo 23, 2010
La soberbia
marzo 22, 2010
Equilibrio
marzo 21, 2010
Be quiet, noisy Mario Bunge
Laura Ventura

Mario Bunge no tiene la menor idea de qué es el psicoanálisis. Engaña sin pudor.

Las pocas ideas que tiene sobre esta disciplina, son mentirosas y equivocadas.
Este charlatán, habla mal del psicoanálisis, sin formación científica en el tema.
Las palabras de este ignorante oportunista, siempre producen el mismo efecto: Acaban en la basura.
Este charlatán, habla mal del psicoanálisis, sin formación científica en el tema.
Las palabras de este ignorante oportunista, siempre producen el mismo efecto: Acaban en la basura.
marzo 20, 2010
marzo 15, 2010
Usted no es ajeno a lo que hace
Laura María Ventura

Usted puede suponer que todos los caminos sean posibles y pretenda en consecuencia, hacer cualquier cosa con su vida y con la vida de otros.
Pero usted debe saber que lo que usted haga le dejará marcas, heridas y pocas cicatrices.
Nada de lo que usted haga quedará sepultado.
Nada de lo que usted haga quedará sepultado.
Aparecerá en sus síntomas y en sus pesadillas.
marzo 14, 2010
El nacimiento de un hijo
Laura María Ventura

El nacimiento de un hijo coloca a un hombre y a una mujer, en otro lugar distinto, del lugar que ambos ocupaban antes de ese nacimiento. Ya no serán el mismo hombre ni la misma mujer. Un cambio ha sucedido que los involucra a ambos. A ambos les concierne. Ahora ese hombre y esa mujer, serán padre y madre. No podrán asistir inmóviles e inoperantes ante esta nueva y significativa realidad. No deberán alarmarse por su inexperiencia pero tampoco deberán subestimarla. Ambos padres, deberán poder intentar afrontar y asumir, gradualmente, esa función, que no es cualquier función. De cómo sea ejercida la función paterna y materna por cada progenitor, dependerá, en gran medida, el porvenir de ese hijo o su fracaso.
Cuando un niño sufre
marzo 12, 2010
Solidaridad de la fe y solidaridad de la ciencia
Laura María Ventura

Las personas solidarias, que no están formadas científicamente para la comprensión y resolución de la complejidad del comportamiento humano, hacen uso de una práctica inoperante e impropia. La buena intención y la buena fe del solidario inexperto, no sólo no alcanza y es insuficiente, sino que representa una vía impropia. Representa, además, un obstáculo y un componente inútil para la resolución de los problemas humanos. La solidaridad "no docta" no sabe ni de abordajes ni de decisiones efectivas. Desconoce la presencia del inconsciente y al desconocerlo, no sabe como abordarlo e interpretarlo. Esta ignorancia, estorba y resulta inocua para la solución de los problemas. Cabezas y manos inexpertas, no contribuyen a avanzar el paso. La solidaridad llana, es una pretensión que resulta totalmente incompatible con la ciencia. Es un arma temible que -por desconocer los signos y distorsionarlos-, perpetúa la creencia, el prejuicio, el tabú, el mandato, la culpa y la idea del pecado. La solidaridad que sólo se apoya en la creencia y en la fe, es ajena a la posibilidad de pensar porque pronuncia frases, que intentando ser benévolas, son absolutamente insensatas.
Por el contrario, el científico ama el pensar. Es por eso, que la importancia de la formación científica resida en que permite una rigurosa lectura de los fenómenos. De este modo, la presencia de la ciencia resulta esencial para la comprensión de las conductas que se intentan estudiar, analizar y resolver.

Las personas solidarias, que no están formadas científicamente para la comprensión y resolución de la complejidad del comportamiento humano, hacen uso de una práctica inoperante e impropia. La buena intención y la buena fe del solidario inexperto, no sólo no alcanza y es insuficiente, sino que representa una vía impropia. Representa, además, un obstáculo y un componente inútil para la resolución de los problemas humanos. La solidaridad "no docta" no sabe ni de abordajes ni de decisiones efectivas. Desconoce la presencia del inconsciente y al desconocerlo, no sabe como abordarlo e interpretarlo. Esta ignorancia, estorba y resulta inocua para la solución de los problemas. Cabezas y manos inexpertas, no contribuyen a avanzar el paso. La solidaridad llana, es una pretensión que resulta totalmente incompatible con la ciencia. Es un arma temible que -por desconocer los signos y distorsionarlos-, perpetúa la creencia, el prejuicio, el tabú, el mandato, la culpa y la idea del pecado. La solidaridad que sólo se apoya en la creencia y en la fe, es ajena a la posibilidad de pensar porque pronuncia frases, que intentando ser benévolas, son absolutamente insensatas.
Por el contrario, el científico ama el pensar. Es por eso, que la importancia de la formación científica resida en que permite una rigurosa lectura de los fenómenos. De este modo, la presencia de la ciencia resulta esencial para la comprensión de las conductas que se intentan estudiar, analizar y resolver.
La ciencia aprecia el estudio de los fenómenos. Su especialidad radica en la observación, análisis, formulación y deducción de los mismos, con el firme propósito, de lograr teorías y prácticas que por -oportunas y adecuadas-, puedan y sepan ayudar a las personas. El científico también es solidario. Pero aquello que lo distingue y diferencia de aquél, que sólo se apoya en la voluntad de ayudar, es su conocimiento, su formación y su experiencia científica. El científico no se apoya en la fe. De allí, que los efectos que producen unos y otros, en las personas, sean tan diferentes. El solidario inexperto, podrá ayudar un poco, desde la buena fe y la buena intención, pero no conseguirá generar las modificaciones profundas, que las personas necesitan para avanzar y crecer. En cambio, la formación del científico, al contribuir en la correcta interpretación de los signos, las señales y los síntomas, impide su repetición y propagación. Su solidaridad es transformadora.
Laura María Ventura
Si Usted tiene problemas, necesita analizar su vida y modificar algunas cuestiones, vaya a un psicoanalista. No es la iglesia quien contribuirá con usted para alcanzar tales objetivos. En la iglesia lo harán obedecer, arrodillarse, rezar y repetir -sin sentido-, palabras y mandatos. Lo harán invocar al Padre nuestro -absoluto y todopoderoso- que está -lejos- en el cielo, al hijo, al espíritu Santo, y le mostrarán imágenes obscenas de un Cristo sufriente en la cruz. Le enseñarán a ser piadoso, solidario y a ayudar al prójimo; aunque usted no sea ni causante, ni culpable ni responsable de los problemas de ese prójimo. En fin; todas cuestiones que lo llevarán a usted, gradualmente, -en el caso de que usted insista en que la cura para su malestar está en ese lugar-, a su propia crucifixión. Es eso lo que usted busca? Un hombre fijado con clavos a una cruz? Verdaderamente usted considera que ese es un ejemplo a seguir? Obediencia, sumisión y esclavitud?
Si Usted tiene problemas, necesita analizar su vida y modificar algunas cuestiones, vaya a un psicoanalista. No es la iglesia quien contribuirá con usted para alcanzar tales objetivos. En la iglesia lo harán obedecer, arrodillarse, rezar y repetir -sin sentido-, palabras y mandatos. Lo harán invocar al Padre nuestro -absoluto y todopoderoso- que está -lejos- en el cielo, al hijo, al espíritu Santo, y le mostrarán imágenes obscenas de un Cristo sufriente en la cruz. Le enseñarán a ser piadoso, solidario y a ayudar al prójimo; aunque usted no sea ni causante, ni culpable ni responsable de los problemas de ese prójimo. En fin; todas cuestiones que lo llevarán a usted, gradualmente, -en el caso de que usted insista en que la cura para su malestar está en ese lugar-, a su propia crucifixión. Es eso lo que usted busca? Un hombre fijado con clavos a una cruz? Verdaderamente usted considera que ese es un ejemplo a seguir? Obediencia, sumisión y esclavitud?
Laura María Ventura
Un psicoanalista, en cambio, nada de eso pretenderá de usted. Un psicoanalista lo ayudará a usted a desclavarse de su propia cruz, a salir de su inmovilidad y a conseguir su propia autonomía. Lo ayudará también, a enderezar su vida y a enderezarse en su vida. Contribuirá para que usted pueda hablar por sí mismo. Si usted quiere, podrá hablar de su padre -el que esta más cerca, -acá en la tierra-. Podrá hablar de usted como hijo o de su propio hijo. Con el psicoanalista, usted podrá hablar de lo que quiera. El psicoanalista no lo juzgará. No mide las cosas del mundo por lo que está bien o está mal. Tampoco lo pensará a usted como poseedor, o no, de un espíritu santo. Al psicoanalista, lo que le importa, es que usted pueda producir -desde su espíritu-, un sentido a su vida que sea fecundo y próspero, y que lo aleje del dogma y de lo impuesto. Contribuirá con usted para que usted se libere de la alienación.
Laura María Ventura
La cura que usted busca no la encontrará con los curas. Allí, usted escapará una vez más y no afrontará sus dificultades. La cura que usted busca y pretende, sólo la encontrará en la travesía que usted emprenda, junto al sostén civilizado, de un buen psicoanalista.
Laura María Ventura
La cura que usted busca no la encontrará con los curas. Allí, usted escapará una vez más y no afrontará sus dificultades. La cura que usted busca y pretende, sólo la encontrará en la travesía que usted emprenda, junto al sostén civilizado, de un buen psicoanalista.
Atrévase !
Laura María Ventura
marzo 11, 2010
Volver al pasado
Laura Ventura


Cuando una persona debilitada sufre impotencia o frustración, surge en ella, una tendencia a eludir el presente y a añorar períodos anteriores de su vida, en que sus experiencias, fueron más placenteras. Se trata de un movimiento de retroceso. Un volver atrás. Un ir en sentido inverso desde un punto ya alcanzado. Este proceso psíquico, que supone un retorno a formas anteriores del desarrollo y que afecta severamente a la persona adulta que lo padece, porque implica un pasaje a modos infantiles de expresión, se denomina regresión. La regresión es un mecanismo de defensa arcaico y primitivo. Impide y se opone al sentido progresivo y evolutivo esperable en el comportamiento de una persona fuerte y saludable.
marzo 10, 2010
Los tontos y el ladrón
marzo 09, 2010
marzo 07, 2010
Perfil de un periodista obsceno
Laura Ventura

El psicoanálisis es una disciplina científica cuyo método y práctica requieren de un saber. El psicoanalista idóneo no desconoce este punto. Ahora bien, aquel periodista, que por su ignorancia y falta de escrúpulos, intenta en sus artículos, sistemáticamente, a través de generalizaciones y estereotipos, deformar, alterar, forzar y reducir los conceptos científicos del psicoanálisis, interfiere gravemente, con lo que se espera, debe ser la difusión seria del psicoanálisis.
La liviandad en el uso y en el mal uso de los conceptos científicos, pone en peligro, no sólo la reputación de este periodista, sino que ofende, sensiblemente, a todos aquellos psicoanalistas, que entendemos que la práctica del psicoanálisis, es algo mucho más complejo, que deletrear con torpeza, renglones cargados con un imprudente despliegue de términos psi, para ser usados como dardos procaces, con el fin de ir a la embestida, corregir o condenar -con tono de hombre sincero-, a algún conveniente enemigo de turno.
Una cosa es un periodista que se inspira en el psicoanálisis para concebir un nuevo artículo y lo emplea con un valor didáctico, que amplia y enriquece los conceptos. Otra cosa muy distinta, es un periodista que utiliza al psicoanálisis para corroborar, de una manera inadecuada y deficitaria, posturas ideológicas o prejuicios personales. En ambos casos, se producen efectos distintos. El primero enaltece la disciplina. El segundo la bastardea.

El psicoanálisis es una disciplina científica cuyo método y práctica requieren de un saber. El psicoanalista idóneo no desconoce este punto. Ahora bien, aquel periodista, que por su ignorancia y falta de escrúpulos, intenta en sus artículos, sistemáticamente, a través de generalizaciones y estereotipos, deformar, alterar, forzar y reducir los conceptos científicos del psicoanálisis, interfiere gravemente, con lo que se espera, debe ser la difusión seria del psicoanálisis.
La liviandad en el uso y en el mal uso de los conceptos científicos, pone en peligro, no sólo la reputación de este periodista, sino que ofende, sensiblemente, a todos aquellos psicoanalistas, que entendemos que la práctica del psicoanálisis, es algo mucho más complejo, que deletrear con torpeza, renglones cargados con un imprudente despliegue de términos psi, para ser usados como dardos procaces, con el fin de ir a la embestida, corregir o condenar -con tono de hombre sincero-, a algún conveniente enemigo de turno.
Una cosa es un periodista que se inspira en el psicoanálisis para concebir un nuevo artículo y lo emplea con un valor didáctico, que amplia y enriquece los conceptos. Otra cosa muy distinta, es un periodista que utiliza al psicoanálisis para corroborar, de una manera inadecuada y deficitaria, posturas ideológicas o prejuicios personales. En ambos casos, se producen efectos distintos. El primero enaltece la disciplina. El segundo la bastardea.
El psicoanálisis es un método terapéutico y de investigación eficaz. Resulta particularmente significativo, en su función de intentar entender las razones por las que suceden ciertos fenómenos psíquicos. Es generoso en su práctica y en sus resultados; pero no da espacio al usurpador, cuya infamia radica en fingir un saber que no tiene. La práctica de este tipo de periodista, que por impostor, vulgariza y degrada al psicoanálisis, es inaceptable. No se debe utilizar al psicoanálisis desde el desconocimiento, y con el único fin del propio beneficio y de la mala fe.
No es posible ningún trabajo de teorización serio, si sólo hay desenfado y ligereza, allí, donde debiera haber aprendizaje, sólida formación, exigencia de rigurosidad conceptual y respeto a los que saben.
marzo 06, 2010
El lapsus
marzo 05, 2010
marzo 04, 2010
marzo 02, 2010
marzo 01, 2010
Pan negro vs. pan blanco
febrero 28, 2010
Quién tiene la palabra?
febrero 27, 2010
Que el gozador goce solo

Si Usted sabe que un ignorante lo invita a Usted para gozarlo, y desde un atril, mientras le alza el índice y apunta hacia Usted con ojos crispados, portando como único conocimiento, señales inequívocas de un precario saber, que parece subordinado a un improvisado y rudimentario manual de cocina, Usted iría a la cita? Complacería al gozador?
Si además, el ignorante, le muestra los dientes, pretende arrinconarlo, despreciar sus méritos y con estilo fingido, ornamentado y barroco, intenta enseñarle a Usted, como deben hacerse las cosas, mientras exige de Usted humillación y obediencia, Usted iría a la cita? Complacería al gozador?
Si Usted sabe que el ignorante lo invita, para tirar sobre Usted, sentimientos de intensa maldad, enfática ira y acentuada agresividad, con el único fin de refregarle en la cara, amenazas y excesos verbales de pestilencia cloacal, Usted iría a la cita? Complacería al gozador?
Si además, el ignorante, le muestra los dientes, pretende arrinconarlo, despreciar sus méritos y con estilo fingido, ornamentado y barroco, intenta enseñarle a Usted, como deben hacerse las cosas, mientras exige de Usted humillación y obediencia, Usted iría a la cita? Complacería al gozador?
Si Usted sabe que el ignorante lo invita, para tirar sobre Usted, sentimientos de intensa maldad, enfática ira y acentuada agresividad, con el único fin de refregarle en la cara, amenazas y excesos verbales de pestilencia cloacal, Usted iría a la cita? Complacería al gozador?
Si Usted es inteligente, saludable y fuerte, no asistirá a la cita y adoptará con valentía, la única medida efectiva en estos casos. Usted ignorará al obsceno gozador. Lo dejará gozando solo. Sería demencial que Usted se permita ser objeto de semejante goce. Si el gozador tiene ganas de gozar, distorsionando todos los signos; pues bien: que goce solo. El docto, conocedor de flagelos y hábil descifrador de los síntomas, no está dispuesto a ser manejado por el resentimiento y el desquicio del otro.
febrero 26, 2010
Entre mentira y verdad
febrero 24, 2010
No voy porque aquí está lloviendo...
Laura María Ventura

Laura María Ventura
Si una persona argumenta que no puede asistir a una reunión porque "está lloviendo", bien podría, -esta persona-, estar haciendo una referencia a determinadas condiciones climáticas que le obstaculizan e impiden la asistencia a dicha reunión. Sin embargo -el trabajo del psicoanalista- que no desconoce que en el uso de la palabras se revela una verdad posible, desprenderá de esa frase: "...no voy porque aquí está lloviendo..." una lectura más profunda. Esta lectura revela en principio, un posible pretexto, que pondría al descubierto la verdadera intención de la ausencia de dicha persona a la supuesta reunión. El trabajo del psicoanalista abre un camino hacia la verdad de las personas y -en este caso-, descubre en la frase: "está lloviendo" la presencia de otro mensaje: "yo viendo". Todo parece indicar entonces, que la persona autora de dicha frase: "...no voy porque aquí está lloviendo..." alberga en sí misma, la existencia de una deliberada consideración personal de no ir a la reunión porque algo está "viendo". Algo está considerando. Y no parece ser justamente si se moja o no -por la lluvia- aquello que está viendo o considerando... Más bien, todo pareciera indicar que esta persona esconde -con su pretexto- cierta voluntad de defraudar. Será preciso entonces, a sabiendas de que no es la lluvia, el motivo real de su ausentismo a la reunión, el planteo de las siguientes preguntas: ¿qué está "viendo" esta persona? ¿qué está considerando? ¿qué problema o qué beneficio personal condiciona o determina su ausencia a dicha reunión?

Laura María Ventura
Si una persona argumenta que no puede asistir a una reunión porque "está lloviendo", bien podría, -esta persona-, estar haciendo una referencia a determinadas condiciones climáticas que le obstaculizan e impiden la asistencia a dicha reunión. Sin embargo -el trabajo del psicoanalista- que no desconoce que en el uso de la palabras se revela una verdad posible, desprenderá de esa frase: "...no voy porque aquí está lloviendo..." una lectura más profunda. Esta lectura revela en principio, un posible pretexto, que pondría al descubierto la verdadera intención de la ausencia de dicha persona a la supuesta reunión. El trabajo del psicoanalista abre un camino hacia la verdad de las personas y -en este caso-, descubre en la frase: "está lloviendo" la presencia de otro mensaje: "yo viendo". Todo parece indicar entonces, que la persona autora de dicha frase: "...no voy porque aquí está lloviendo..." alberga en sí misma, la existencia de una deliberada consideración personal de no ir a la reunión porque algo está "viendo". Algo está considerando. Y no parece ser justamente si se moja o no -por la lluvia- aquello que está viendo o considerando... Más bien, todo pareciera indicar que esta persona esconde -con su pretexto- cierta voluntad de defraudar. Será preciso entonces, a sabiendas de que no es la lluvia, el motivo real de su ausentismo a la reunión, el planteo de las siguientes preguntas: ¿qué está "viendo" esta persona? ¿qué está considerando? ¿qué problema o qué beneficio personal condiciona o determina su ausencia a dicha reunión?
El psicoanálisis, es un método de investigación, que revela que hasta el mentiroso será descubierto en su verdad.
febrero 23, 2010
Le guste o no le guste
febrero 22, 2010
febrero 21, 2010
El amor por la ostentación del hongo
Laura María Ventura

Laura María Ventura
LA BENEFICENCIA ES INEFICIENTE
LA GRATUIDAD Y LA PIEDAD TAMBIÉN.
BENEFICENCIA, GRATUIDAD Y PIEDAD
CONDENA A LAS PERSONAS.
NO ESTIMULA EL IMPULSO VITAL
Y OBSTACULIZA LA POSICIÓN ACTIVA
PARA CON LA VIDA DE CADA SUJETO.
Laura María Ventura
BENEFICENCIA, GRATUIDAD Y PIEDAD
ADORMECE Y ESTANCA A LAS PERSONAS.
NO CONTRIBUYE A GENERAR NADA NUEVO.
Laura María Ventura

Laura María Ventura
LA BENEFICENCIA ES INEFICIENTE
LA GRATUIDAD Y LA PIEDAD TAMBIÉN.
BENEFICENCIA, GRATUIDAD Y PIEDAD
CONDENA A LAS PERSONAS.
NO ESTIMULA EL IMPULSO VITAL
Y OBSTACULIZA LA POSICIÓN ACTIVA
PARA CON LA VIDA DE CADA SUJETO.
Laura María Ventura
BENEFICENCIA, GRATUIDAD Y PIEDAD
ADORMECE Y ESTANCA A LAS PERSONAS.
NO CONTRIBUYE A GENERAR NADA NUEVO.
Laura María Ventura
febrero 20, 2010
El desvío de Tiger Woods
Laura María Ventura

El desvío de este extraordinario deportista no han sido sus infidelidades. La infidelidad es inherente al ser humano. El desvío de Tiger Woods, es suponer que tiene que pedir disculpas "en público", por cuestiones inherentes a su vida privada. Que Tiger Woods, sea un deportista público, no lo obliga a hacer pública su vida privada. Confundir el ámbito público y el privado, es un total disparate. Un serio error. Un peligro mayúsculo. Abre las puertas a lo peor.
Tiger Woods es un excelente deportista, y sus infidelidades, en nada decepcionan a sus seguidores. Tampoco sus infidelidades lo convierten, en un mejor o en un peor deportista. Tal vez, la culpa y la decepción, que su comportamiento personal le genere a él, lo lleven a dañarse por eso. De ocurrir de este modo, sería conveniente que Tiger Woods se entrevistara con un psicoanalista y hablara, en la intimidad del consultorio, de sus cuestiones privadas, para evitar ventilar su intimidad en público, y para no poner en riesgo, ni su destreza, ni su habilidad deportiva.
Laura María Ventura

El desvío de este extraordinario deportista no han sido sus infidelidades. La infidelidad es inherente al ser humano. El desvío de Tiger Woods, es suponer que tiene que pedir disculpas "en público", por cuestiones inherentes a su vida privada. Que Tiger Woods, sea un deportista público, no lo obliga a hacer pública su vida privada. Confundir el ámbito público y el privado, es un total disparate. Un serio error. Un peligro mayúsculo. Abre las puertas a lo peor.
Tiger Woods es un excelente deportista, y sus infidelidades, en nada decepcionan a sus seguidores. Tampoco sus infidelidades lo convierten, en un mejor o en un peor deportista. Tal vez, la culpa y la decepción, que su comportamiento personal le genere a él, lo lleven a dañarse por eso. De ocurrir de este modo, sería conveniente que Tiger Woods se entrevistara con un psicoanalista y hablara, en la intimidad del consultorio, de sus cuestiones privadas, para evitar ventilar su intimidad en público, y para no poner en riesgo, ni su destreza, ni su habilidad deportiva.
Laura María Ventura
febrero 19, 2010
La sexología no sirve
Laura María Ventura

Laura María Ventura
Los sexólogos son mentirosos, charlatanes, farsantes y embusteros.
Nada de lo que predican -con su liviandad arrasadora-, ayuda a las personas.
Contribuyen -con su práctica falaz- a la degradación de la vida erótica, porque tratan a cada persona, como un objeto manipulable de laboratorio.
La sexología es un invento que enmascara una estafa a las personas.
El psicoanálisis, en cambio, es la única disciplina -con rigor científico- que logra una efectiva superación de los problemas de cada sujeto sin forzarlo ni someterlo a técnicas perversas de experimentación. El psicoanalista interviene hábilmente y modifica los problemas que un sexólogo -por su ineptitud, su impericia y su ignorancia científica-, jamás podría modificar.
febrero 18, 2010
El compromiso entre analista y paciente
Laura María Ventura

No es equivalente un paciente que tenga el deseo de comprometerse con las condiciones que requiere todo tratamiento psicoanalítico, de aquel otro paciente que considera al tratamiento psicoanalítico sin compromiso alguno, o sea, sin estar dispuesto a contraer ninguna obligación. En el primer caso, el paciente asistirá a sesión, respetará los días y los horarios acordados con su analista para las sesiones y pagará en efectivo y oportunamente.
En el segundo caso, el paciente hará todo lo contrario.
A su vez, el psicoanalista deberá poder comprometerse a garantizar el desarrollo y el sostén del tratamiento, establecer la dirección de la cura y soportar y ser soporte de ese otro que está allí, solicitando ayuda y orientación. Al mismo tiempo, el psicoanalista no deberá sentirse forzado a tener que soportar cualquier cosa de sus pacientes. Es el analista quien establece los términos de un tratamiento y también es el analista quien, si así lo considera, ante la permanente ausencia de compromiso de un paciente, podrá poner fin a un tratamiento, no como un modo de eludir dificultades sino con la intención de "poner un límite".
febrero 17, 2010
La confidencialidad
abriendo latas

La confidencialidad es el deber que le cabe a todo psicoanalista de no hacer público, ni públicas, las declaraciones expresadas por sus pacientes. El psicoanalista tiene la enorme habilidad de contribuir a transformar conductas, pero también debe poseer la extraordinaria capacidad de ser el portador de secretos. Nada ni nadie, puede forzar o autorizar, al psicoanalista a revelar aquello que le ha sido confiado en la intimidad del consultorio. La confidencialidad tiene el peso de una ley, y como toda ley, debe ser cumplida. Un buen psicoanalista deberá poder atenerse a esto. La construcción y la elaboración que el analista logre en el trayecto de la cura con sus pacientes, será en todo momento, inaccesible a todo aquel, que no sea el participante directo del trabajo psicoanalítico. Las crónicas verbales de los pacientes, deberán permanecer en la más absoluta reserva. Lo dicho por el paciente, su obra y su decir, quedará en la mente del analista y si las características del paciente lo permiten, también serán alojadas en su propia mente. Pero nunca deberá alojarse por fuera de allí. El material de un paciente, ya sea éste, docto, humilde, célebre o público, nunca deberá salir de los límites del consultorio. De allí, residirá la confianza de los pacientes en su analista. Con frecuencia, muchas analistas, con el pretexto de la "transmisión" del psicoanálisis, exponen el material de sus pacientes en artículos o libros, alterando el nombre propio del paciente (como si eso preservase al paciente...) pero ajustándose detalladamente a la vida del paciente cuando relataa el caso. Esto "descubre" la vida de ese paciente en público. Esto, en un sentido estricto, está mal. No es ético, porque ese analista al "descubrir" la vida de su paciente en público, muchas veces, para un beneficio personal, -ya sea de exhibición profesional, búsqueda de reconocimiento o popularidad- no cuida lo que debe ser cuidado: la intimidad de una persona, que no es cualquier persona: es un paciente. Es "su" paciente. Usar a los pacientes para usufructo personal, aún con la complacencia de ellos, es intrusivo y abusivo. Es una versión deformada y desviada de lo que se espera de la práctica de un profesional responsable e idóneo. Un buen psicoanalista debería poder dar a entender, incluso al paciente solícito, que se ofrece a contribuir con su "sintomatología" para la escritura de algunos de sus libros, artículos o textos, que su vida no es pública. Poder decirle eso a su paciente también contribuye a curarlo. Un psicoanalista no debe pretender que su paciente sea soporte de su juego. Caso contrario, ese psicoanalista, no estaría haciendo una buena transmisión de su práctica profesional. Estaría transgrediendo los valores y los objetivos fundamentales del psicoanálisis. No se puede hacer cualquier cosa con los pacientes. El psicoanalista debería poder contentarse con ayudarlos en la intimidad de la privacidad del consultorio. Perder la reserva profesional y ofrecer al público el padecimiento y la sintomatología ajena, produce efectos en su paciente. No sólo lastima y agrava el malestar del paciente, sino que además, manifiesta, como el analista en cuestión, ventila sin pudor a sus pacientes. Los buenos analistas, deberían poder limitar la enfermedad, de aquellos otros analistas, que se mueven por el mundo, con límites tan imprecisos. La transmisión del psicoanálisis es necesaria. La confidencialidad, también lo es. En consecuencia, será importante, que el psicoanalista distinga, qué será interesante poder decir y que será indispensable decidir callar. Saber poner el acento, allí, donde hay que ponerlo, es una exigencia cotidiana, de todo buen psicoanalista.
a
febrero 15, 2010
Precisiones
febrero 14, 2010
Evita
Los vivos muertos y los muertos vivos
abriendolatas

HAY MUERTOS QUE ESTÁN VIVOS POR SU OBRA Y SU PALABRA
HAY VIVOS QUE ESTÁN MUERTOS POR SU OBRA Y SU PALABRA
El primer caso incluye a todos aquellos, que su gran deseo vital, ha sido fundante y fecundo para la evolución de la humanidad. Ejemplo de los muertos vivos, son las grandes obras artísticas y científicas, que por su pensamiento, producción y erudición, permanecen como referentes, orientadoras y pilares de una sociedad.
El segundo caso, en cambio, incluye a todas aquellos, que aún estando vivos biológicamente y "enmascarados" por las fuerzas que conservan la vida, su deseo mortífero personal y la fuerza pulsional que tiende a conducir su vida hacia la muerte, es tan explícita, que no sólo en nada aporta al desarrollo, la innovación y el porvenir de una sociedad, sino que produce el efecto contrario: condena a una sociedad al fracaso y a una inevitable decepción, ya que estas personas pretenden, por su particular funcionamiento psíquico, una búsqueda personal hacia el reposo absoluto, hacia una vida sin tensiones, hacia una vida cuya tendencia, no sea lo vital sino la muerte. Una vida de cajón. Una vida en el cajón.
Ejemplo de algunas expresiones de los "muertos vivos":
1. Calavera no chilla.
2. Con este señor sólo nos podemos encontrar en el cementerio.
3. Él va muy rápido con la candidatura presidencial. Que se largue él.
4. Yo estoy fuera de esa competencia.
5. Yo estoy fuera de esa competencia.
A

HAY MUERTOS QUE ESTÁN VIVOS POR SU OBRA Y SU PALABRA
HAY VIVOS QUE ESTÁN MUERTOS POR SU OBRA Y SU PALABRA
El primer caso incluye a todos aquellos, que su gran deseo vital, ha sido fundante y fecundo para la evolución de la humanidad. Ejemplo de los muertos vivos, son las grandes obras artísticas y científicas, que por su pensamiento, producción y erudición, permanecen como referentes, orientadoras y pilares de una sociedad.
El segundo caso, en cambio, incluye a todas aquellos, que aún estando vivos biológicamente y "enmascarados" por las fuerzas que conservan la vida, su deseo mortífero personal y la fuerza pulsional que tiende a conducir su vida hacia la muerte, es tan explícita, que no sólo en nada aporta al desarrollo, la innovación y el porvenir de una sociedad, sino que produce el efecto contrario: condena a una sociedad al fracaso y a una inevitable decepción, ya que estas personas pretenden, por su particular funcionamiento psíquico, una búsqueda personal hacia el reposo absoluto, hacia una vida sin tensiones, hacia una vida cuya tendencia, no sea lo vital sino la muerte. Una vida de cajón. Una vida en el cajón.
Ejemplo de algunas expresiones de los "muertos vivos":
1. Calavera no chilla.
2. Con este señor sólo nos podemos encontrar en el cementerio.
3. Él va muy rápido con la candidatura presidencial. Que se largue él.
4. Yo estoy fuera de esa competencia.
5. Yo estoy fuera de esa competencia.
A
febrero 12, 2010
Dime como tratas a los demás y te diré quien eres

IDENTIFICACIÓN ♦ PROYECCIÓN
La identificación es el proceso psicológico, a través del cual, una persona tomando como modelo al otro, se apropia de un aspecto o un rasgo de ese otro, y se percibe a sí misma, de ese modo. La persona que se identifica, percibe una similitud con aquello, aquél o aquella, con lo cual se identifica.
A modo de ejemplo, una persona que se identifica con un perro, probablemente tenga de sí misma, la percepción de ser una figura pequeña, débil, inestable, dependiente y pobremente integrada psíquicamente.
De un modo más profundo, sentimientos de insuficiencia, inadaptación, resentimiento, impotencia y ansiedad, serán estados afectivos duraderos, que acompañarán -a la persona que se identifica con un perro-, en su actitud, sus intereses, sus hábitos y orientarán todo su comportamiento. Si además, esta persona es una persona que roba, la precaria percepción que tenga de sí misma, le generará hostilidad, agresión y tendencia a escapar, cuando las situaciones se tornen intolerables. Estas personas, generalmente de bajo nivel intelectual, sin seguridad emocional ni afecto, tienen por mecanismo psíquico, trasladar la hostilidad y la agresión, que la ineficacia de su conducta les genera, fuera de su propia persona. De este modo, la hostilidad y la agresión, la dirigen contra los demás. Intentan así, situar en el afuera, el origen de su intenso malestar. Por consiguiente, se presenta un cuadro clínico complejo, que se agrava, cuando a la identificación al perro, entra en la escena el mecanismo de proyección, operación psíquica, por medio de la cual, la persona identificada con un perro o con algún aspecto de él, expulsa de sí y localiza en los otros, aquello que no reconoce o rechaza de sí mismo. En consecuencia, el énfasis estará puesto en menospreciar a los demás, y tratar a esos otros, con la misma preocupación y ansiedad subyacente, que se siente por sí mismo. De este modo, se trasladará a los otros, la precaria imagen psíquica que se tiene de sí mismo. Siguiendo con el ejemplo del caso mencionado: quien se identifica con "un perro", lleva una "vida de perros" (mísera), o tiene por hábito "meter el perro"(engañar), tratará a los otros -a través del mecanismo proyectivo- del mismo modo. Considerar a los otros como perros; la señal que son perros - los de "afuera"- explica entonces, que lo intolerable de "adentro", ya ha sido puesto "afuera" y ladra. Los perros ladran "afuera".
Esto supone un autoengaño, porque, por las señales que hemos visto, el perro está "adentro" y ladra "adentro". Sucede, que por el mecanismo de proyección, la angustia interior, se expulsa afuera y se convierte, de este modo, en un peligro exterior. El peligro ya no está adentro. El peligro está afuera. En consecuencia, el mundo externo, será visualizado y percibido, de ahora en más, como peligroso y amenazante, producto de operaciones psíquicas, que tienen por objetivo, desconocer y rechazar, los peligros, la hostilidad y las amenazas, que habitan en el interior del sujeto.
A modo de ejemplo, una persona que se identifica con un perro, probablemente tenga de sí misma, la percepción de ser una figura pequeña, débil, inestable, dependiente y pobremente integrada psíquicamente.
De un modo más profundo, sentimientos de insuficiencia, inadaptación, resentimiento, impotencia y ansiedad, serán estados afectivos duraderos, que acompañarán -a la persona que se identifica con un perro-, en su actitud, sus intereses, sus hábitos y orientarán todo su comportamiento. Si además, esta persona es una persona que roba, la precaria percepción que tenga de sí misma, le generará hostilidad, agresión y tendencia a escapar, cuando las situaciones se tornen intolerables. Estas personas, generalmente de bajo nivel intelectual, sin seguridad emocional ni afecto, tienen por mecanismo psíquico, trasladar la hostilidad y la agresión, que la ineficacia de su conducta les genera, fuera de su propia persona. De este modo, la hostilidad y la agresión, la dirigen contra los demás. Intentan así, situar en el afuera, el origen de su intenso malestar. Por consiguiente, se presenta un cuadro clínico complejo, que se agrava, cuando a la identificación al perro, entra en la escena el mecanismo de proyección, operación psíquica, por medio de la cual, la persona identificada con un perro o con algún aspecto de él, expulsa de sí y localiza en los otros, aquello que no reconoce o rechaza de sí mismo. En consecuencia, el énfasis estará puesto en menospreciar a los demás, y tratar a esos otros, con la misma preocupación y ansiedad subyacente, que se siente por sí mismo. De este modo, se trasladará a los otros, la precaria imagen psíquica que se tiene de sí mismo. Siguiendo con el ejemplo del caso mencionado: quien se identifica con "un perro", lleva una "vida de perros" (mísera), o tiene por hábito "meter el perro"(engañar), tratará a los otros -a través del mecanismo proyectivo- del mismo modo. Considerar a los otros como perros; la señal que son perros - los de "afuera"- explica entonces, que lo intolerable de "adentro", ya ha sido puesto "afuera" y ladra. Los perros ladran "afuera".
Esto supone un autoengaño, porque, por las señales que hemos visto, el perro está "adentro" y ladra "adentro". Sucede, que por el mecanismo de proyección, la angustia interior, se expulsa afuera y se convierte, de este modo, en un peligro exterior. El peligro ya no está adentro. El peligro está afuera. En consecuencia, el mundo externo, será visualizado y percibido, de ahora en más, como peligroso y amenazante, producto de operaciones psíquicas, que tienen por objetivo, desconocer y rechazar, los peligros, la hostilidad y las amenazas, que habitan en el interior del sujeto.
febrero 10, 2010
febrero 09, 2010
La marca de Mercedes y lo que Mercedes marcó

Todas las personas son portadoras de un nombre. Ese nombre propio expresa algo de la persona que lo porta. Es una marca, una designación, una identificación personal, que determina y determinará a la persona, a lo largo de toda su vida. Son los padres quienes nombran a sus hijos y en ese nombre, y en ese nombrarlos, se expresa el deseo de esos padres para con ese hijo. El nombre que se elija -que será escogido dentro de una serie preestablecida de nombres-, será revelador de una intención, consciente o inconsciente, de los padres para con ese hijo. El nombre elegido por éstos, dará al hijo un mensaje. Indicará un camino a seguir. Marcará un destino. Un porvenir. Tomemos el nombre de Mercedes, como un ejemplo, para ilustrar de qué estamos hablando. Al intentar desglosar el nombre, se advierte la presencia de dos componentes que lo conforman: Merced y es. Ahora bien, el primer componente del nombre Mercedes nos conduce a la expresión: "estar a merced de", que significa: estar a la voluntad o al arbitrio de algo o de alguien. El segundo componente del nombre Mercedes, es "es": corresponde a la tercera persona del singular -en el tiempo presente-, del verbo ser.
Lo sugestivo entonces, es poder pensar que el deseo de nombrar a alguien -con el nombre Mercedes-, probablemente lleve implícito este estigma, o sea, la pretensión de contar con alguien, que sea o que esté -a merced- de quien la nombra. Si volvemos al ejemplo de los padres -que eligen por nombre Mercedes- para nombrar a su hija, es posible que la pretensión de éstos se aproxime a la idea de concebir una hija -que sea o que esté disponible-, a su arbitrio y antojo. También es posible ampliar y extender esta presentación y pensar que todo aquél que elija a alguien que tenga por nombre Mercedes -para diversos fines- ya sea como partenaire, amiga, o para ocupar un cargo laboral, tal vez, esté manifestando ese mismo deseo: elegir a una tal Mercedes, para que ésta, esté a merced de la voluntad personal de quien la elije.
Dependerá entonces, de "las Mercedes" o de "cada Mercedes", si estarán disponibles, o no, para responder -sumisas y obedientes-, al sentido original que su nombre sugiere. Tal vez, ellas, "las Mercedes", decidan poder cambiar el destino del sentido original, con el cual ellas han sido nombradas. El dilema de "las Mercedes", será entonces, ser obedientes a esa transmisión de sentido, o poder hacer ejercicio de cierta rebelión personal, a sabiendas, de que deberán luchar muy fuertemente con aquello que estará vigente y siempre presente: el legado del sentido original de su nombre. Existe entonces, una posibilidad personal de que "cada Mercedes" marque o haya marcado algo distinto en su vida, para poder sustituir el sentido original de su nombre, vinculado a moverse, hablar y actuar -sólo bajo el mandato de otros- y -estar a merced de algún dueño-, por un sentido nuevo; donde la sumisión y la obediencia, pueda finalmente transformarse en liberación, autonomía e independencia. De cada una de ellas -de cada una de todas las Mercedes-, dependerá poder transitar un puente decisivo, para poder alejarse del destino y de la predeterminación del sentido, al cual el complejo anclaje de su nombre expresa, indica y conduce.
abriendolatas
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febrero 08, 2010
La victimización
abriendolatas ,
La victimización es una modalidad de relación con el prójimo, precaria y deficitaria. Consiste en trazar una estrategia de mentira, de quien se victimiza, para atraer la atención sobre su persona, con el propósito de influir en su entorno, para intentar revertir una situación adversa personal, o evitar temidas consecuencias dirigidas hacia su persona. Las personas manipuladoras, habituadas a los abusos, a adulterar y a desfigurar la realidad, optan por las "operaciones" de victimización para subordinar a las personas de su entorno. A través de un aparente, simulado o exagerado sufrimiento, físico o psíquico, buscan distraer la atención de temas personales urticantes, evitar críticas, reproches, juicios o posibles condenas que, quien se victimiza, probablemente tendría, si no optase por las maniobras de victimización. El victimizado se ubica, deliberadamente, en inferioridad de condiciones, intentando, desde ese lugar, lograr ciertos beneficios personales. Detrás de las enfermedades o de las operaciones físicas, de aquél o aquella, que se victimiza, se oculta una actitud personal, conspirativa y hostil, hacia las personas de su entorno, porque a través de una manifiesta actitud lastimera, quien se victimiza, intenta "forzar" e "imponer" la compasión y la piedad de esos otros, que en nada son responsables del sufrimiento del victimizado. Al contrario, frente a estas personas, en lugar de sentirse culpable o cruel, por no sotener al victimizado en su aparente dolor, es de fundamental importancia, no ser imprudente, y abandonar toda ingenuidad y credibilidad, para evitar caer en los pretextos y en las trampas que el victimizado siempre coloca. El victimizado siempre es victimario. Nunca es víctima. De allí, que las "operaciones de victimización", sean prácticas perversas tan frecuentes en personas dictatoriales, donde el dictador, ante una eventual humillación hacia su persona, prefiere fingir ante otros -creyentes e ignorantes- un aspecto débil y vulnerable, con el único fin de distraer o someter.
La victimización es una modalidad de relación con el prójimo, precaria y deficitaria. Consiste en trazar una estrategia de mentira, de quien se victimiza, para atraer la atención sobre su persona, con el propósito de influir en su entorno, para intentar revertir una situación adversa personal, o evitar temidas consecuencias dirigidas hacia su persona. Las personas manipuladoras, habituadas a los abusos, a adulterar y a desfigurar la realidad, optan por las "operaciones" de victimización para subordinar a las personas de su entorno. A través de un aparente, simulado o exagerado sufrimiento, físico o psíquico, buscan distraer la atención de temas personales urticantes, evitar críticas, reproches, juicios o posibles condenas que, quien se victimiza, probablemente tendría, si no optase por las maniobras de victimización. El victimizado se ubica, deliberadamente, en inferioridad de condiciones, intentando, desde ese lugar, lograr ciertos beneficios personales. Detrás de las enfermedades o de las operaciones físicas, de aquél o aquella, que se victimiza, se oculta una actitud personal, conspirativa y hostil, hacia las personas de su entorno, porque a través de una manifiesta actitud lastimera, quien se victimiza, intenta "forzar" e "imponer" la compasión y la piedad de esos otros, que en nada son responsables del sufrimiento del victimizado. Al contrario, frente a estas personas, en lugar de sentirse culpable o cruel, por no sotener al victimizado en su aparente dolor, es de fundamental importancia, no ser imprudente, y abandonar toda ingenuidad y credibilidad, para evitar caer en los pretextos y en las trampas que el victimizado siempre coloca. El victimizado siempre es victimario. Nunca es víctima. De allí, que las "operaciones de victimización", sean prácticas perversas tan frecuentes en personas dictatoriales, donde el dictador, ante una eventual humillación hacia su persona, prefiere fingir ante otros -creyentes e ignorantes- un aspecto débil y vulnerable, con el único fin de distraer o someter. febrero 07, 2010
La censura. Una mirada psicoanalítica
abriendolatas

Si bien es de público conocimiento que la labor de censura refiere a las supresiones que provienen de un otro - un censor- dirigidas a una persona o una obra, de diversa índole; en psicoanálisis, el concepto de censura, alude a aquella función psíquica que intenta impedir que los deseos inconcientes accedan a la conciencia. De este modo, aquellos contenidos que resultan inadmisibles a la conciencia, no podrán abrirse paso. La función de censura siempre deforma a los contenidos, como efecto de la supresión, de aquello, que es considerado inaceptable por la conciencia.
En la clínica con pacientes, el efecto de la censura se advierte, de un modo visible ,en el manifiesto empobrecimiento del discurso del paciente.
Las palabras no aparecen y las frases se olvidan, por quedar éstas, afectadas por el incesante trabajo de la censura.

Si bien es de público conocimiento que la labor de censura refiere a las supresiones que provienen de un otro - un censor- dirigidas a una persona o una obra, de diversa índole; en psicoanálisis, el concepto de censura, alude a aquella función psíquica que intenta impedir que los deseos inconcientes accedan a la conciencia. De este modo, aquellos contenidos que resultan inadmisibles a la conciencia, no podrán abrirse paso. La función de censura siempre deforma a los contenidos, como efecto de la supresión, de aquello, que es considerado inaceptable por la conciencia.
En la clínica con pacientes, el efecto de la censura se advierte, de un modo visible ,en el manifiesto empobrecimiento del discurso del paciente.
Las palabras no aparecen y las frases se olvidan, por quedar éstas, afectadas por el incesante trabajo de la censura.
abriendolatas
febrero 06, 2010
La paternidad se construye. No viene dada
abriendolatas

Cualquiera puede traer hijos al mundo.
No se es padre por eso.
La paternidad se construye. No viene dada.
Eduque a su hijo. Cuídelo. Ámelo.
Si Usted no puede hacer eso, entonces Usted tendrá un hijo, pero Usted no será padre. No siendo padre de su hijo, Usted será un miserable, porque teniéndolo todo, no tendrá nada.

Cualquiera puede traer hijos al mundo.
No se es padre por eso.
La paternidad se construye. No viene dada.
Eduque a su hijo. Cuídelo. Ámelo.
Si Usted no puede hacer eso, entonces Usted tendrá un hijo, pero Usted no será padre. No siendo padre de su hijo, Usted será un miserable, porque teniéndolo todo, no tendrá nada.
febrero 05, 2010
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