
Somos distintos. No somos iguales.
Que a usted le guste no significa que al otro le guste.
El objetivo de este blog es ayudar a las personas a vivir mejor difundiendo la poderosa capacidad del psicoanálisis como vehículo de transformación personal.
No utilice a sus hijos como su terapeuta. Tampoco utilice a su pareja como su terapeuta. Ellos no resolverán sus problemas y además usted estaría complicando innecesariamente la vida de sus hijos y de su pareja. Lo aconsejable es que si usted tiene problemas consulte con un psicoanalista.

Es muy habitual que las mujeres entreguen su amor al hombre o a los hijos, y después, le pidan al hombre o exijan a sus hijos que le devuelvan lo que ellas suponen haber dado. Este pedido femenino, además de errático, resulta alienante, tanto para el hombre como para los hijos. La mujer le reclama a su marido que le devuelva esa entrega amorosa de ella. Y como madre reclama a sus hijos que atiendan la pobreza psíquica en la cual ella se encuentra, luego de que ella -como madre- ha dedicado -abnegadamente- "toda su vida" a cuidar de ellos. Aquello que estas mujeres no advierten, no dicen y omiten, es que ellas, al descuidar e ignorar otros proyectos posibles, distintos al proyecto de la crianza de los hijos, se han empobrecido.
La pobreza en la cual ellas mismas se han encerrado, no es culpa del marido ni es culpa de los hijos. En todos los casos, son estas mujeres, las únicas responsables de la minúscula vida que ellas han elegido. Es por este motivo, que el porvenir de una mujer no debe quedar ligado sólo a la reproducción y a la crianza de los hijos.
Es más, muchas mujeres, encuentran su plenitud, en otros lugares distintos al de la reproducción y crianza de hijos. No dejan de ser mujeres por eso.
Es importante que las mujeres entiendan que el hombre nada les quita, y en el caso de que sean madres, no ir por el mundo con la pretensión de que sus hijos, les devuelvan el amor y el tiempo que ella les ha entregado. Si la mujer por ignorancia, limitación o falta de aspiración personal, no ha querido ni sabido, desarrollar otros caminos distintos al de la crianza, es de su exclusiva responsabilidad y no es aconsejable que estas mujeres, endosen esta falencia personal a los otros integrantes de su entorno familiar.
Cuando la mujer se instala en el lugar de queja y de demanda, pidiendo que se le devuelva lo que ella dio, se desubica. Este fenómeno, es un severo error y es un lugar común en el que habitualmente caen muchas mujeres.
El exceso de amor de una mujer es insoportable para cualquier hombre y, asimismo, representa una carga opresiva y culpógena para los hijos. Una mujer que se priva y que entrega en demasía, se brinda muy poco a sí misma y además, rapidamente se convierte en privadora. Tarde o temprano, esa mujer, pasará factura y se comportará como si sus seres queridos le hubieran quitado algo que le pertenecía a ella.
Es por esto, que es muy importante que estas mujeres consulten a un psicoanalista, porque con su demanda amorosa, no sólo se empobrecen ellas mismas sino que asfixian y cercenan la autonomía de quienes ellas dicen “amar tanto y con todo”.
Muchas veces, delitos graves de los padres son pagados trágicamente con la vida de sus hijos. De este modo, hijos inocentes mueren pagando las deudas de sus padres.
Es un error frecuente de muchas parejas suponer que el porvenir de la pareja se circunscribe a la crianza de sus hijos. La pareja encuentra su verdadera plenitud si además de constituir una familia -comparten juntos- un proyecto en común; ya sea artístico, educativo, literario, científico, social. De este modo, los hijos de ambos, comprenderán que sus padres -trabajan juntos- en un interés que los une a ambos y que ese interés -está por fuera- del cuidado de los hijos. Esto liberará a esos hijos de posibles opresiones parentales, y generará en ellos, la noción energizante de la aspiración, y simultáneamente, generará en ellos, la adopción progresiva de una conciencia de saludable autonomía.
CONSULTE CON UN PSICOANALISTA

Si usted tiene problemas consulte con un psicoanalista. La formación profesional del psicoanalista lo ayudará a usted a resolver sus problemas de manera permanente y eficaz. Un psicoanalista no interroga, no reprocha, no impone, no juzga. Lo escucha, lo comprende y contribuye junto a usted, para que usted pueda resolver aquello que usted solo no puede resolver.
zafar (diccionario)
1. Escaparse o esconderse para evitar un encuentro o riesgo:
el delincuente consiguió zafarse de la policía.
2. Irse de un lugar.
3. Excusarse de hacer una cosa: me zafé del compromiso.
Una cosa es atreverse y otra cosa es transgredir.
Quien se atreve rompe con lo conocido y familiar.
Quien transgrede rompe con la ley.

La independencia no es una entelequia. La independencia no nos es dada. No es un don que nos ha sido otorgado desde afuera. La independencia requiere de un profundo trabajo personal, que es preciso construir todos los días, para defendernos como sujetos autónomos.
El ignorante, tal vez crea, que su independencia le ha sido brindada desde afuera.
El sabio, en cambio, no cree. El sabio piensa y cuestiona.
El sabio sabe que para lograr la independencia, se requiere esfuerzo, búsqueda y trabajo personal.
Hay modelos que no son ejemplares.
No ayudan a encaminar. Contribuyen a degradar.
Dicen querer amparar y sólo buscan someter y encadenar.
Amar a un hijo es brindar un espacio para buenas enseñanzas.
Amar a un hijo no es irritarlo hasta la crispación.
Amar a un hijo no es confundirlo deliberadamente.
Amar a un hijo es alentarlo a generar un proyecto propio
y estimularlo a una saludable producción.
La transmisión de un modelo mortífero
Hay padres, cuyo mérito reside en encaminar a sus hijos, acompañarlos, sostenerlos y guiarlos. Otros padres, en cambio, practican, predican e imponen, la puesta en marcha de un único modelo: extorsionar a sus hijos, abandonarlos, someterlos, privarlos y humillarlos. Estos padres viven al margen de la ley y enseñan a sus hijos a vivir por fuera de la ley. Estos padres no tienen mérito alguno. Desprecian a sus hijos.
Son padres delincuentes que tiñen de negatividad el porvenir de sus hijos, el amor a la vida y el respeto por la ley.

La concentración perversa del poder, la violenta indiferencia en los temas de salud, la deliberada intencionalidad en mantener a la población en la inercia, en la inacción y la necesidad de resguardar los negociados del narcotráfico, alienta a los estados populistas, al consumo de drogas. Estos estados, vía sus funcionarios adictos, brutales y corruptos estimulan con el pretexto del "consumo recreativo" el cultivo y la ingesta de sustancias tóxicas en la población por varios motivos: la droga genera improductividad en las personas que las consumen, pasividad, parasitismo y progresivo deterioro psíquico y físico.
Por consiguiente, las personas cada vez más empobrecidas psíquicamente, inhiben su capacidad de pensar y se tornan inútiles para cuestionar su realidad psíquica, como asimismo, la realidad de su entorno. Además, estas personas se convierten en instrumentos fácilmente inoculables y progresivamente antisociales y violentas.
El adicto no busca la verdad. El adicto busca más droga.
Su cuerpo revela sus conflictos. Aquello que usted calla, aquello que usted ignora, aquello que usted sufre -su cuerpo- lo expresa en múltiples y variados síntomas físicos. Podría decirse, que su cuerpo lo muestra a usted y habla de usted.
Un psicoanalista descifrará ese enigma que usted -sin saberlo- y con frecuencia, deposita y padece en su cuerpo.
La maternidad no siempre es una transformación deseable para las mujeres.
Para algunas, es un obstáculo. Para otras, representa un peso.
Otras, de mil maneras distintas y con múltiples argumentos, revelan y hacen ver a sus hijos que la maternidad, definitivamente, fue el gran error de sus vidas.
De este modo, el desinterés y el desamor materno, es depositado masivamente en sus hijos, que al no quererlos, traba y priva a éstos, de un desarrollo evolutivo saludable y feliz.
y evitar tanta palabra...
Hay quienes faltan a la palabra y hay quienes, de quien se desearía que hagan silencio y que por un instante, les falte las palabras.
Los asuntos de su vida personal deben ser conversados en un espacio íntimo.
Su vida personal no es pública. Tampoco debe usted hacerla pública.
Es saludable para usted cuidar su intimidad.
Es peligroso para usted ventilar su intimidad.
Si usted tiene dificultades en resguardar su vida personal, vaya a un psicoanalista.
Lo ayudará, de un modo preciso y eficaz, a poner las cosas en su lugar.

Si usted repite las mismas cosas no modifica.
Si usted no modifica no generará nada nuevo.
La intervención de un psicoanalista experto revertirá esta situación. Cambiará en usted esa tanática orientación. Lo ayudará a sostenerse.
Contribuirá a imprimir en su vida otra dirección.
Buscará, junto a usted, la construcción.

Un psicoanalista no sólo cura sus síntomas, también se constituye en un referente, confiable y experto, con quien poder conversar. Es un ordenador, un tutor personal y un promotor cultural. La experta orientación de un psicoanalista contribuye a promover su desarrollo personal. Estimula su formación, su capacitación y eleva su calidad y nivel profesional. La oportuna intervención de un psicoanalista, logrará en usted una mejor vinculación de usted con usted mismo y con su entorno directo.
Gradualmente, usted incorporará elementos nuevos, que modifiquen o amplíen sus características y cualidades personales propias, logrando -de este modo- que usted adopte un nuevo enfoque en su vida: más saludable y más vital.
Usted se beneficiará, alcanzando un mejor desempeño en todas las áreas de su vida: personal, familiar, laboral y social.

